Efectos secundarios de ser político

57040849Estoy convencida que los asientos del Congreso y del Senado producen en el cerebro un efecto de idiotez máxima, da igual el coeficiente de inteligencia de la persona. Una vez que se sientan allí, se vuelven idiotas. Al ejemplo me remito. Mientras que postulan al puesto, besan inocentes infantes, van a los mercados, somos todos un pueblo honorable, trabajador y los electores somos interesantes, guapos, altos y listísimos…

 

Es llegar al escaño y todos nos volvemos, de repente, unos borregos garrulos, tontainas, que hacemos pompas con la boca y encima nos manifestamos y gritamos en sitios donde molestamos mucho y damos mogollón el coñazo.

Este cambio de pensamiento lo he visto yo en menos de 24 horas: jurar el cargo, sentarse en el escaño y sufrir una fiebre extremadamente peligrosa… El efecto secundario es devastador. Te molesta la prensa, te molesta la gente y te molesta que no te den la razón siempre, te cambia la mirada y el cuello se tensa y se estira de manera casi infrahumana. En algunos casos, este mal dura años después de abandonar el escaño y en otros lamentablemente durará ya toda la vida del sujeto…

Por eso, voy a enviar un mensaje a los políticos: Tened cuidado donde os sentáis… usad la responsabilidad y tened cuidado, nunca se sabe cómo esos efectos secundarios os podrían afectar.

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3 comentarios en “Efectos secundarios de ser político

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